Hija de las olas  
     
 
Premio “Benito Soto” 2003
Kalandraka Editora, Pontevedra, 2003
ISBN: 84-8464-190-2
Nº de páginas: 48
Formato: 22'5 x 22'5
1ª edición: Mayo 2003
 
     

Traducciones  
     
  Original en gallego: Filla das ondas (Kalandraka Editora, Pontevedra, 2003)
 
     

Sinopsis  
     
  Un recorrido por la Pontevedra monumental, por las plazas, fuentes, calles, edificios emblemáticos, monumentos... de la mano de una sirena que huyó de los escudos en la mágica noche de San Juán y que atrapa la atención de lectores y lectoras de todas las edades.
 
     

Fragmento de la obra  
     
 
(...)

Una niña jugaba enla fuente, delante de la iglesia. Froyaz se sorprendió de que estuviera sola a aquella hora. Canturreaba y chapoteaba con los pies, y el agua subía hasta las torres del escudo de la ciudad, que adorna la fuente. Froyaz abrió la ventana; algunas charamuscas de las hogueras bailaban en aquella espléndida noche mágica; un aire fresco se metió en su nariz, le hizo cosquillas y estornudó. La niña lo miró sin inmutarse, y a Froyaz le pareció tan bonita que las palabras se escondieron en su estómago y no dijo nada. Tenía un pelo muy negro que le cubría el pecho y brillaba como el charol; sus pantalones plateados relucían como la piel mojada de un pez.

- He venido por ti, Froyaz. Baja.

Froyaz se quedó embobado. ¿Cómo sabía su nombre?

Pero obedeció, enseguida estuvo a su lado.

- ¿No puedes dormir, verdad? Y tienes mariposas en el estómago... -adivinó la niña.

- Hace poco que hemos venido a vivir aquí y... -reconoció Froyaz.

- Pues acompáñame. Te mostraré algunos tesoros y secretos de Pontevedra.

- Es que ni sé tu... -dudó él, mirándola de reojo.

- Marina -atajó ella.

Marina no era como las demás niñas: iba descalza y... ¡no tenía ombligo!

Froyaz se moría de ganas de preguntarle, pero le dio vergüenza.

- No llevas zapatos -señaló.

- Así puedo mojarme los pies cuando me apetezca.

- ¿No te riñen tus padres?

- No. Mi padre es el Mar y mi madre la Ría. ellos me dieron fuerza...

- ¿Fuerza? ¿Puedes levantar esta iglesia? -sugirió Froyaz incrédulo.

- No, pero puedo llevarte al pasado, al verano, al otoño...

- ¡Mentirosa! -sentenció él.

(...)