Alas de mosca para Ángel  
     
 
Editorial Anaya, Madrid, 1998
Sopa de Libros - Nº 22
ISBN: 84-207-8987-9
Nº de páginas: 144
Formato: 13 x 20
16ª edición: Abril 2008
 
     

Traducciones  
     
 

Original en gallego: Ás de mosca para Anxo (Editorial Anaya, Madrid, 1998. Edicións Xerais, Vigo, 2002)
Valenciano: Ales de mosca per a Àngel (Editorial Anaya, Madrid 1998)
Euskera: Euli-hegoak Anxorentzat (Editorial Anaya, Madrid 1998)
Catalán: Ales de mosca per a l’Ángel (Edit. Barcanova, Barcelona, 2001)

 
     

Sinopsis  
     
  ¿Llegará algún día en que pueda existir una convivencia feliz entre los seres humanos más allá de las diferencias de ideas o capacidades? Estrella, una nueva alumna del último curso de primaria -que recibe clases de apoyo-, demostrará a sus compañeros de colegio, a su familia y... a todo el mundo que lo más importante es tener un gran corazón.  
     

Entrevista a la autora  
     
 

Nació en Xeve (Pontevedra) en 1951. Ha publicado muchos libros y ha obtenido importantes premios, entre ellos el Premio Nacional de Literatura en 1996. ¿Cómo llegó a sentir el deseo de escribir?

Desconozco las razones que me impulsan a realizar muchas de las cosas más importantes para mí. Entre ellas está el hecho de escribir. Tal vez aquellas alas que me ponían cuando me vestían de ángel para participar en la procesión de la misa solemne encendieron la luz. A veces siento que puedo volar por encima de mi misma gracias a esas alas invisibles que me proporciona el poder de las palabras.

¿Es cierto que sus personajes suelen ser realistas, a veces incluso crueles?

Sí. Dicen que mis personajes son tiernos e ingenuos, también atrevidos, pícaros y, a veces, hasta crueles... Es posible... Deseo huir de ataduras artificiales, de niños redichos o ñoños; quisiera ser capaz de introducirme en su mundo y vivir lo que realmente les preocupa, les divierte, les ayuda a crecer... arrastrando únicamente mis auténticos valores, mis sueños... de los que no podría huir.

¿Qué ha supuesto para usted escribir este libro?

La concesión del Premio Nacional ha resultado de mayor "impacto" que otros premios. Supuso un cúmulo de compromisos que me impedían encontrar paz para la creación. Alas de mosca para Ángel ha sido el deseado rayo cálido después de meses de involuntarias nieblas. Ha sido una historia muy deseada, escrita desde la carga vital que me habían producido ciertos acontecimientos reales relacionados con los secuestros. Así recuperé mis alas. A veces necesito de esa ingenuidad de la infancia para mantener la esperanza de cambiar el mundo.

 
     

Fragmento de la obra  
     
 

Esta mañana, los quioscos de la villa agotaron sus periódicos antes de las once. Traían varias páginas hablando de ese señor que está secuestrado. Volvieron a publicar la carta de Estrella y lo que pasó después; por eso hemos querido guardar esas hojas como recuerdo.

Creo que por primera vez en nuestra vida hemos leído varias páginas seguidas de un periódico. Al pie de la carta aparece de nuevo nuestra firma. Teresa dijo que piensa hacerle un marco y ponerlo en el salón de su casa, como si fuese el cuadro de una pintora famosa.

La foto de Estrella no viene. Sus padres lo prohibieron; quieren que los periodistas la olviden pronto y la dejen en paz. Estrella se puso muy nerviosa cuando un cámara y una periodista se le acercaron y empezaron a hacerle preguntas y a grabar sin interrupción.

LIBRE GRACIAS A LA SENSIBILIDAD DE UNA DEFICIENTE MENTAL

¿Podremos poner pronto este titular en nuestra portada?

Conmovedor desenlace de la historia que esta redacción les viene relatando desde hace varios días sobre la desaparición de Estrella Canedo. Después del seguimiento del caso, les ofrecemos una noticia deseada e impresionante por lo que tiene de aleccionadora para todos.

Hoy, gracias al alumnado del Colegio Rosalía de Castro, que ha suscrito, con su valiosa firma, una preciosa carta escrita por una niña un tanto especial, el empresario Ramón González, que continúa en este momento privado de libertad, puede tener la certeza de que su tragedia personal no ha sido olvidada. En todos los rincones del país se sigue escuchando una voz unánime: ¡Basta ya!

Van ya ciento noventa y dos días de tortura para don Ramón. Ojalá éste sea el último. Sería suficiente con que la carta y los acontecimientos que se han desencadenado después hagan en los secuestradores la mitad del efecto que han producido en toda la población.

Debemos felicitarnos por tener entre nosotros a una niña capaz de hacer suyo el drama que en estos momentos están viviendo los hijos del empresario, expresando su rebeldía y desesperación de la manera más insólita. Una carta aparentemente simple, cargada de ingenuidad, dura y tierna al mismo tiempo, junto con la escalofriante y valiente actitud de Estrella, que deseamos sea el móvil que haga reflexionar a aquellos que parecen dormidos ante tanta barbarie...

(...)